domingo, 6 de noviembre de 2016

La insistencia





He oído que el éxito radica en insistir, no rendirte y volver a intentarlo. Pero ese esfuerzo de volver a la carga, esa prolongación en el tiempo, arrastrar un fracaso, hace que el protagonista de la historia se modifique a si mismo frente a la inmutabilidad del objetivo.

Si al final se da la satisfacción de conseguirlo ya no lo estará celebrando la misma persona que empezó el periplo; en cada intento nuevo deteriora algo genuino y probablemente no se de ni cuenta, cegado por esas capas nuevas que le dan consistencia.

Si el insistente porta un as en la manga, traza rutas alternativas, cuenta con ayuda táctica, se avitualla como para un regimiento, puede lograrlo, no lo dudo y él menos!. Pero esa pérdida de esencia, esa metamorfosis en la insistencia podría evitarse si no idolatra el objetivo, suficiente con visualizar algún cambio en el objeto. El hecho de que no lo consiguió cuando iba como es, debería ser suficientemente significativo, pero no!, va en pos de su amado objetivo cumplido!.

A celebrarlo!, Lo lograste Burt Lancaster, pero yo te prefiero como eras, no en el que te has convertido.